Emociones, sistema límbico y aceites esenciales.

por | May 30, 2024 | Aromaterapia emocional, Aromaterapia energética, Bienestar, Ella, Emociones y aceites esenciales, Salud

¿Alguna vez te has preguntado de dónde vienen las emociones? ¿Qué parte de nuestro cerebro o nuestro cuerpo las controla? Conocer esto te puede ayudar a entender y gestionar mejor emociones como el desasosiego, la inquietud, el miedo, o la ira. Así como trabajar tu filtro emocional, crear anclajes emocionales que te aporten paz, o […]

¿Alguna vez te has preguntado de dónde vienen las emociones? ¿Qué parte de nuestro cerebro o nuestro cuerpo las controla? Conocer esto te puede ayudar a entender y gestionar mejor emociones como el desasosiego, la inquietud, el miedo, o la ira. Así como trabajar tu filtro emocional, crear anclajes emocionales que te aporten paz, o alegría, y muchas cosas más.

Quédate, que te lo cuento a continuación. Y si tienes cualquier duda, te respondo en los comentarios.

1. ¿Qué son las emociones?

Son una respuesta organizada a un acontecimiento externo o interno (un pensamiento, por ejemplo). 

Primero percibimos el suceso, al que le sigue una valoración casi inmediata.

El resultado es una de estas tres reacciones:

  • Neuropsicológica
  • Comportamental o 
  • Cognitiva

Si es comportamental, nos predispone a la acción.

Es importante saber que nuestras emociones son nuestra identidad y nada de lo que sucede en nuestro cerebro se produce asépticamente, sin el filtro emocional. 

Por eso, nuestras emociones están íntimamente ligadas a nuestros procesos cognitivos y de aprendizaje.

Nuestras emociones están controladas por todo el sistema nervioso central.

Pero las actividades en el sistema límbico y el sistema nervioso autónomo son las que influyen, sobre todo, en nuestra salud emocional.

2.  ¿Qué es el sistema límbico?

Aunque el sistema límbico es sólo una pequeña parte del cerebro en términos de volumen, tiene algunos de los roles más significativos de toda la estructura del cerebro. 

La palabra límbico viene de la palabra latina «limbo», que significa «frontera»; ya que el sistema límbico forma un borde curvo alrededor de las partes subcorticales del cerebro: la corteza cerebral y el diencéfalo.

Desde una perspectiva evolutiva, se dice que el sistema límbico es uno de los más primitivos de todas las áreas del cerebro, habiéndose formado hace muchos cientos de miles de años atrás. 

De hecho, sistemas similares también se encuentran en muchos otros animales, incluso en los reptiles.

El sistema límbico trabaja con otras áreas del cerebro de manera compleja, y por lo tanto tiene más de una función. 

Pero si tuviéramos que buscar una palabra para describir qué es lo que mejor controla el sistema límbico, sería «emociones».

Además, una parte del sistema límbico llamada hipocampo nos ayuda a formar y retener recuerdos, lo cual es muy importante para el aprendizaje y el desarrollo.

Durante todas las etapas de nuestra vida, el sistema límbico y el hipocampo también nos ayudan a controlar los comportamientos emocionales. 

Aunque las emociones de una persona no están determinadas únicamente por las funciones límbicas, está claro que este sistema juega un papel muy importante en procesos como: recordar eventos pasados que fueron agradables o traumáticos; percibir amenazas de nuestro entorno; tomar decisiones basadas en nuestra experiencia; desarrollar nuestras preferencias sensoriales; lo que nos gusta, lo que no nos gusta; y mucho más.

Todo el sistema límbico -incluyendo subpartes como el hipocampo, el hipotálamo y la amígdala- estimula las respuestas psicológicas en el cuerpo vía sistema nervioso, endocrino y sistema inmune.

2.1. Sistema límbico y su estructura

El sistema límbico se encuentra en la parte superior del tronco cerebral, a ambos lados del tálamo y debajo del cerebelo.

No hay un consenso total entre la comunidad neurocientífica sobre cuál de las estructuras del cerebro son parte del sistema límbico, teniendo en cuenta que son muy difíciles de clasificar las áreas corticales debido a la cantidad de solapamiento de nervios que hay. 

Dicho esto, la mayoría considera que el sistema límbico se compone de las siguientes regiones (estructuras) corticales:

  • Hipocampo: asociado con la memoria y la concentración, pero que también ayuda con el control motor (a menudo aprendido por ensayo y error).
  • Amígdala: ligada al miedo y a las emociones de ansiedad.
  • Hipotálamo: el principal responsable de la regulación de las hormonas y el mantenimiento de la homeostasis.
  • Los núcleos septales: relacionados con el placer y el aprendizaje a través de la recompensa y/o refuerzo.
  • Corteza cingulada: forma parte de muchos aspectos de la memoria y la emoción.
  • Circunvolución del hipocampo: también ayuda con la memoria.
  • Cuerpos mamilares: conectados a la amígdala y el hipocampo.
  • Fórnix: conecta otras partes del cerebro, incluyendo el hipocampo y los cuerpos mamilares.

2.2. Algunas funciones específicas del sistema límbico

  • El control de las emociones como la ira y el miedo.
  • La regulación de la alimentación, el hambre y la sed.
  • Respuesta al dolor y al placer.
  • Controlar el funcionamiento del sistema nervioso autónomo: el pulso, la presión sanguínea, la respiración y la excitación.
  • Sensación de satisfacción sexual.
  • Controlar el comportamiento agresivo o violento.
  • Responder a la información sensorial, sobre todo a la del sentido del olfato.

2.3. La función del hipocampo

El hipocampo es parte de todo el sistema límbico, pero ayuda a entender cómo contribuye a la memoria para el aprendizaje.

Algunas de las funciones del hipocampo son:

  • La formación de la memoria a corto plazo y a largo plazo a través de la consolidación de la información.
  • El aprendizaje de nuevas habilidades a través de la recompensa, el castigo, el refuerzo y el fracaso.
  • Reconocer lo que es familiar y de lo nuevo.
  • Navegación o sentido de la orientación.
  • Memoria espacial.
  • Ligado al olfato (olor) y reconoce los olores que están ligados a recuerdos específicos.

3. Enlace emocional y psicológico con el sistema límbico

Como ya te habrás dado cuenta, el sistema límbico juega un papel importante en la creación de diferentes emociones y sentimientos. De hecho, algunos incluso lo llaman «el cuadro de distribución emocional del cerebro.»

El hipotálamo actúa como el «regulador» del control hormonal, ayuda al cuerpo a mantener la homeostasis y envía señales a la hipófisis, las tiroides y las glándulas suprarrenales. 

Recibe información de muchas partes del cuerpo, incluyendo el corazón, el nervio vago, el sistema intestinal/digestivo y la piel.

Debido a las funciones del hipotálamo, el sistema límbico controla directamente tu «respuesta al estrés» y estas funciones clave para tu organismo:

  • Ritmo cardiaco
  • Presión sanguínea
  • Respiración
  • Memoria
  • Niveles de estrés
  • Equilibrio hormonal
  • Estados de ánimo

Las interacciones entre el hipotálamo y el resto del sistema límbico son las responsables de controlar el sistema nervioso autónomo – incluyendo el sistema nervioso simpático y el parasimpático.

Es decir, los sistemas nerviosos simpático y parasimpático controlan nuestra respuesta de «lucha o huida».

Trastornos como la ansiedad generalizada, ansiedad social, fobias, trastorno bipolar e incluso las adicciones o la depresión, están atados a la hiperexcitación, altas cantidades de ansiedad o temor, y disfunciones de la respuesta de lucha o huida.

La ansiedad y/o grandes dosis de estrés también tienen un impacto en los niveles de inflamación, la digestión y la salud intestinal, las funciones cardiovasculares, el sistema inmune y el sistema reproductivo – a veces contribuye a trastornos como la diabetes, el insomnio, la presión arterial alta, mayor susceptibilidad a las infecciones y a la infertilidad.

4. Aceites esenciales y el sistema límbico

El sistema límbico recoge la información de nuestro entorno a través de la información sensorial. 

Por eso, como habrás experimentado en muchas ocasiones, tus sentidos pueden alterar tu estado emocional rápidamente. 

Por ejemplo, una rica comida puede hacer que te sientas feliz y ciertos ruidos pueden hacer que te sientas ansioso.

¿Alguna vez te has preguntado por qué ciertos olores te evocan recuerdos e incluso sensaciones físicas tan reales?

Te cuento, nuestro sentido del olfato es el único, en comparación con los otros sentidos, que traspasa partes del cerebro que otros estímulos sensoriales a menudo no pueden. 

Debido a esto, los olores pueden causar reacciones emocionales fuertes e inmediatas basadas en nuestra memoria y nuestros recuerdos. 


Nos pueden llevar de vuelta al pasado en cuestión de segundos, haciéndonos sentir de cierta manera en base a los acontecimientos pasados, tanto si somos conscientes o no, de por qué de repente nos sentimos de esa manera.

Los aceites esenciales, a través de su fragancia y estructura molecular única pueden estimular directamente el lóbulo límbico y el hipotálamo, ya que estos son sensibles a estímulos olfativos. 

Por eso, no sólo pueden utilizarse para combatir el estrés y el trauma emocional, sino que también pueden estimular el hipotálamo y por tanto, como vimos antes, la producción de hormonas.

Los aceites esenciales también pueden ser utilizados para reducir el apetito y aumentar la saciedad a través de su capacidad para estimular el hipotálamo, que gobierna nuestra sensación de saciedad o plenitud después de las comidas.

¿Y cómo sucede esto? 

→ Al inhalar un aceite esencial, cientos de moléculas aromáticas se liberan en el aire donde llegan hasta nuestra nariz. 

Estas mandan la información de lo que olemos al bulbo olfativo. Existen 50 millones de receptores en nuestros nervios olfatorios. Estos receptores son capaces de distinguir entre las diferentes moléculas aromáticas a través de sus diferentes formas. Cada molécula aromática tiene una forma única que corresponde y cabe en las terminaciones nerviosas del bulbo olfativo.


De este modo, cada aceite esencial tiene un efecto específico en nosotros.

Esta estimulación de los nervios olfativos envía mensajes al sistema límbico, desviándose al sistema nervioso central y a las diferentes zonas del cerebro. De esta manera, nuestras reacciones a los aceites son increíblemente rápidas debido a que sigue esta ruta directa al sistema límbico sin filtraciones y procesos que normalmente toman lugar en nuestro cerebro.

Por eso, las moléculas aromáticas pueden afectar a la memoria, equilibrar los niveles hormonales y ayudar de manera general a las funciones del sistema límbico. 

Cada vez son más las evidencias científicas que demuestran que la inhalación de aceites esenciales naturales puede ser una de las maneras más rápidas de obtener beneficios fisiológicos o psicológicos, como disminuir la ansiedad, la ira o incluso la fatiga.

5. Cómo mantener sano el sistema límbico

Para mantener la homeostasis y sentirte lo mejor posible, el objetivo es equilibrar los sistemas nerviosos simpático y parasimpático. 

El exceso de trabajo de uno, causa grandes cantidades de ansiedad, pero demasiado trabajo del otro, provoca tener una baja motivación y síntomas como la fatiga. 

Aquí tienes unos tips para que el sistema límbico funcione en equilibrio:

Cuando se utilizan en aromaterapia por inhalación, los aceites esenciales son transportados por el torrente sanguíneo y llegan hasta el hipocampo. Esto sucede porque los aceites esenciales llegan hasta los pulmones, y desde ahí los vasos sanguíneos que tenemos en los pulmones los hacen circular por todo el cuerpo, incluyendo el cerebro.

El uso de un difusor puede ayudarte a experimentar los beneficios de los aceites esenciales o también puedes inhalar directamente de la botella. 

→ Puedes poner en el difusor aceites esencial de Stress Away para el estrés, Lavanda para calmarte, Purification para limpiar el ambiente, Naranja para mejorar tu estado de ánimo general, Incienso para meditar o el aceite esencial de Menta para mejorar la concentración y la energía.

La respiración profunda y la relajación de los músculos son muy beneficiosas para nuestro cuerpo. La primera nos calma y la segunda envía el mensaje a los centros de alarma del cerebro de que no hay amenazas de las que defenderse.

Los estímulos visuales tienen una influencia muy importante en la salud emocional, socialización y bienestar.

El ejercicio físico ayuda a controlar el estrés, equilibrar las hormonas, aumentar la función inmune y reducir la inflamación.

Puedes probar con la meditación guiada o la oración para lograr este objetivo. Estos hábitos pueden ayudarte a cultivar la gratitud, a reducir el estrés, hacer que te sientas más conectado con los demás, ser más conscientes de las cosas buenas de tu vida y aumentar la sensación de compasión, bondad y bienestar.

Si te ha gustado, únete a mi comunidad, donde comparto usos diarios, recetas exclusivas, protocolos, consejos y rituales con aceites esenciales. Además de tips sobre crecimiento personal y emprendimiento.

Solo tienes que apuntarte a mi newsletter.


Y aprende con contenido gratuito cada semana

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *