Debido a su contenido de nutrientes, humedad y calor, el cuerpo humano es un ambiente ideal para que muchos otros organismos, especialmente microbios, se multipliquen sin problemas.  Sin embargo, la naturaleza ha provisto a nuestros cuerpos de un sistema completo de células, órganos y subsistemas cuyo trabajo es protegerlo. A este conjunto se le llama el sistema inmunológico.

¿Dónde se encuentra localizado el sistema inmunológico?

El sistema inmunológico es la defensa del cuerpo ante organismos infecciosos y otros invasores. Mediante una serie de pasos llamados “respuesta inmune”, el sistema inmunológico ataca a los organismos y las sustancias que invaden los sistemas del cuerpo y causan las enfermedades.

El sistema inmunológico se compone de una red de células, tejidos y órganos que trabajan en conjunto para proteger al cuerpo. Las células mencionadas son glóbulos blancos (leucocitos) de dos tipos básicos, que se combinan para encontrar y destruir las sustancias u organismos que causan las enfermedades.

Los leucocitos se producen o almacenan en varios lugares del cuerpo, que incluyen el timo, el bazo y la médula ósea. Por este motivo, estos órganos se denominan “órganos linfáticos”. Los leucocitos también se almacenan en masas de tejido linfático, principalmente en forma de ganglios linfáticos, que se encuentran en todo el cuerpo.

¿El estrés puede  afectar al sistema inmunológico?

¡Por supuesto que sí! Ya sea estrés físico o psicológico, el estrés afecta negativamente al sistema inmunológico, haciendo que sea más susceptible a las enfermedades.  Cuando una persona está estresada, sus glándulas suprarrenales trabajan en exceso, lo cual tiene un efecto terrible en otros sistemas que mantienen a raya a los microorganismos destructivos.

¿Cómo puedo fortalecer mi sistema inmunológico?

Las estrategias que ayudan a mejorar el sistema inmunológico son efectivas cuando tenemos  en cuenta factores como reducir el estrés, apoyar a la bacteria intestinal buena y promoviendo una mejor cualidad de la sangre y la linfa.  Una estrategia particularmente efectiva es el uso de la aromaterapia. La aromaterapia es el uso de los aceites esenciales de las plantas a través de diferentes medios para mejorar tu salud general.

¿Cómo trabaja la aromaterapia en el sistema inmunológico?

En primer lugar, debido a sus propiedades antibacterianas y antivirales, los aceites esenciales pueden atacar directamente y destruir microorganismos peligrosos en el cuerpo.

En segundo lugar, estimulan directamente los órganos del sistema inmunológico de dos maneras: aumentando la producción de las diferentes células que mejoran la inmunidad (por ejemplo la lavanda y árbol de té pueden estimulan la producción de linfocitos T) y estimulando a la linfa para que elimine las toxinas.

En tercer lugar, alivian el estrés y controlan las hormonas que segregan las glándulas suprarrenales.

¿Qué aceites esenciales ayudan a estimular el sistema inmunológico?

  • THIEVES por su mezcla de aceites antibacterianos y antivirales: clavo, limón, canela, eucalipto radiata y romero officinalis CT 1,8 cineol.
  • ImmuPower por su mezcla de aceites: hisopo, ravensara, tomillo rojo, comino, clavo, incienso, jara, orégano y tanaceto de Idaho.
  • Aceites simples: orégano, incienso, limón, jara, clavo, comino, geranio, tanaceto de Idaho, lavanda, ledum, melaleuca alternifolia, ravensara, romero, tomillo.

¿Cómo uso los aceites esenciales como apoyo inmunológico?

Puedes usar estos aceites de diferentes maneras:

  • Aceite de masaje: Puedes mezclar el aceite esencial de tu elección a partes iguales con un aceite vegetal para crear tu propia mezcla de aceites para masaje. Pon poco de esta mezcla entre las palmas de tus manos para calentar el aceite y haz el masaje por los brazos, piernas y abdomen. Es mejor hacerlo después de la ducha.
  • En el baño: Añade unas gotas del aceite esencial de tu elección a un poquito de leche o leche en polvo para que después el aceite esencial se mezcle con el agua del baño. Echa el agua en la bañera y antes de acabar de llenarla vierte los aceites esenciales. Ya puedes relajarte y sentir cómo las propiedades recuperadoras de estos aceites esenciales trabajan en todo tu cuerpo.
  • En el difusor: Además de ser bueno para limpiar el ambiente de gérmenes, también deja suspendidas las moléculas aromáticas de los aceites esenciales en todo el ambiente.  Desinfecta el aire y puede aumentar la inmunidad a través de la inhalación.
  • Aplicación de los aceites esenciales: Diluir la elección de los aceites esenciales y aplicar en los pies, a lo largo de la espina dorsal y debajo de los brazos.

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